Por Camila Fumarola — Ilustradora en Paisanos
En un ecosistema digital cada vez más saturado de productos, interfaces y estímulos, diferenciarse dejó de ser una cuestión estética para convertirse en una decisión estratégica. En ese contexto, las ilustraciones volvieron a ocupar un rol central en el diseño de productos digitales: no como ornamento, sino como herramienta de comunicación, experiencia y valor de negocio.
Este artículo explora cómo las ilustraciones pueden enriquecer la experiencia del usuario, humanizar productos digitales y convertirse en un diferencial real dentro de modelos de negocio cada vez más competitivos.
Por qué las ilustraciones importan más de lo que parece
En diseño digital, nada es casual. Cada elemento visual cumple una función, incluso cuando no es evidente a primera vista. Las ilustraciones, bien utilizadas, permiten comunicar ideas complejas, guiar recorridos y generar vínculo emocional sin depender exclusivamente del texto.
Lejos de ser un recurso decorativo, funcionan como un lenguaje propio dentro del producto.
Comunicación a través de historias visuales
Uno de los principales aportes de la ilustración es su capacidad narrativa. En productos digitales, las ilustraciones ayudan a contar la historia del producto mientras el usuario lo recorre.
Un ejemplo claro es el onboarding de una aplicación. En lugar de explicar funcionalidades con largos textos, las ilustraciones permiten mostrar beneficios, anticipar acciones y acompañar al usuario de forma intuitiva. Esto reduce la fricción inicial, acelera la comprensión y mejora la adopción del producto desde el primer contacto.
Cuando la comunicación fluye, el esfuerzo cognitivo baja. Y cuando el esfuerzo baja, la experiencia mejora.

Productos digitales más humanos
Todo entra por los ojos. Y lo que vemos, inevitablemente, nos hace sentir algo.
Más allá de las funcionalidades, las personas conectan con productos que se sienten cercanos, amigables y pensados para ellas. Las ilustraciones tienen la capacidad de generar esa conexión emocional porque no son genéricas: nacen para cumplir una función específica y provocar una sensación concreta.
Una pantalla de éxito que celebra una acción, un error 404 que alivia la frustración con un gesto visual, una ilustración que acompaña un momento clave del recorrido. Son pequeños detalles que transforman una interacción funcional en una experiencia empática.
Eso es lo que vuelve a un producto más humano.

Diferenciarse en un mercado saturado
Cuando muchas interfaces se parecen entre sí, las ilustraciones se convierten en un elemento de identidad. Un sistema ilustrativo propio permite que un producto sea reconocible incluso cuando su estructura es similar a la de otros.
En Paisanos solemos decir que las ilustraciones funcionan como un “perfume”: no siempre se pueden describir con precisión, pero se sienten. Y cuando están bien trabajadas, hacen que el producto sea único y memorable.
La diferenciación no siempre está en hacer más, sino en hacer distinto.
Ilustraciones propias vs. imágenes de banco
Elegir entre ilustraciones propias o imágenes de archivo no es una decisión menor. Cada recurso comunica algo distinto y tiene implicancias en la identidad y la experiencia del producto.
Las ilustraciones ofrecen una flexibilidad difícil de igualar: permiten definir estilo, tono, estados de ánimo y coherencia visual de forma precisa. A diferencia de las imágenes de banco, no arrastran significados previos ni limitaciones de uso, y pueden adaptarse exactamente a lo que el producto necesita comunicar.
Además, tienen una ventaja clave en términos de accesibilidad: su capacidad para atravesar barreras idiomáticas. En contextos globales, una ilustración bien pensada puede transmitir un mensaje sin depender del texto, facilitando la comprensión y mejorando la experiencia general.
Esto no significa que las fotografías deban descartarse. Cada recurso tiene su lugar. La clave está en entender el contexto, el objetivo y el rol que cumple cada elemento dentro del sistema visual del producto.

Cómo trabajamos la ilustración en Paisanos
Nuestro proceso parte siempre de una comprensión profunda del proyecto. Antes de dibujar una línea, analizamos:
- La industria en la que opera el producto
- El público objetivo
- El tono de comunicación
- Las necesidades específicas del sistema (ilustraciones de apoyo, piezas principales, estados del producto)
Con esa base, avanzamos en moodboards y bocetos que nos permiten explorar estilos, texturas y composiciones. Esta etapa es clave para definir el carácter visual antes de pasar a la producción final.
Cada proyecto presenta desafíos únicos. Por eso, el trabajo de ilustración se integra desde el inicio con los equipos de UX/UI y desarrollo. La colaboración garantiza que las ilustraciones no solo funcionen a nivel estético, sino que se integren correctamente al producto, respeten las limitaciones técnicas y potencien la experiencia del usuario.

Ilustrar también es decidir cómo se siente un producto
Las ilustraciones no viven aisladas. Conviven con tipografía, color, layout y sistemas de marca. Cuando todo dialoga de forma coherente, se construyen ecosistemas visuales sólidos que acompañan al producto en cada punto de contacto.
Ilustrar no es solo dibujar: es tomar decisiones sobre carácter, tono y narrativa visual.
IA e ilustración: una herramienta, no un reemplazo
El uso de inteligencia artificial en ilustración genera debates comprensibles. Sin embargo, en la práctica, estas herramientas no reemplazan al creador humano: amplían sus posibilidades.
La IA permite optimizar tareas, explorar variaciones y acelerar procesos, liberando tiempo para lo más valioso: pensar, crear y refinar. La sensibilidad del artista, la artesanía del trabajo a medida y la capacidad de interpretar un contexto específico siguen siendo irremplazables.
La tecnología avanza rápido. La mirada humana, cuando tiene criterio, sigue marcando la diferencia.

Para entender mejor el rol de la ilustración en productos digitales
Cuando se evalúa incorporar ilustraciones a un producto digital, suelen aparecer algunas preguntas recurrentes. Estas son las más habituales.
¿Las ilustraciones mejoran realmente la experiencia del usuario?
Sí. Cuando están bien integradas, ayudan a comunicar, guiar recorridos y generar conexión emocional, reduciendo fricción y esfuerzo cognitivo.
¿Las ilustraciones reemplazan a las imágenes de banco?
No necesariamente. Cada recurso cumple un rol distinto. Las ilustraciones son ideales para personalización e identidad; las fotografías pueden ser útiles en otros contextos específicos.
¿Las ilustraciones impactan en el negocio?
Indirectamente, sí. Una mejor experiencia, mayor diferenciación y una identidad clara influyen en percepción de valor, recordación y adopción del producto.
¿La IA va a reemplazar a los ilustradores?
No. La IA funciona como herramienta de apoyo. El criterio, la sensibilidad y la creación a medida siguen siendo responsabilidad del profesional humano.






