Por Angelo Tignanelli — Product Designer en Paisanos
La Web3 tiene un enorme potencial transformador. Descentralización, propiedad de los datos, nuevos sistemas de incentivos y modelos de gobernanza abren posibilidades que hace algunos años eran impensadas.
Sin embargo, hay un problema recurrente: muchos productos Web3 fallan no por la tecnología, sino por el modelo de negocio.
La historia se repite. Equipos brillantes construyen soluciones técnicamente sofisticadas sin validar si resuelven un problema real, si alguien está dispuesto a pagar por ellas o si pueden sostenerse en el tiempo.
Con la intención de ayudar a emprendedores de Web3 a enfrentar este desafío, durante LABITCONF 2023 nos propusimos algo concreto: entender, desde el territorio, cuáles son las principales barreras y oportunidades que enfrentan quienes intentan emprender en este ecosistema.

Lo que aprendimos escuchando al ecosistema Web3
A partir de dinámicas de investigación y experimentación con asistentes al evento, surgieron dos insights clave.
Por un lado, existe una falta clara de productos y servicios que acompañen a los emprendedores en el desarrollo de sus negocios Web3. No importa el nivel de conocimiento técnico: hay una brecha entre saber de blockchain y saber construir un negocio viable.
Por otro, la Web3 sigue siendo un terreno fértil para nuevos modelos de negocio. La descentralización y la propiedad de los datos habilitan formas distintas de crear valor, pero requieren nuevas lógicas para diseñar, validar y escalar productos.
Cuando la oferta se parece demasiado
Con estos aprendizajes, y considerando una realidad cada vez más evidente (exceso de productos similares sin propuesta de valor diferencial) decidimos ir un paso más allá.
Para la edición 2023 de LABITCONF, diseñamos una actividad que no solo analizara el problema, sino que aportara valor real al ecosistema. Partimos de tres observaciones:
- escasez de servicios que apoyen a los emprendimientos Web3,
- potencial de la blockchain para innovar en modelos de negocio,
- saturación de soluciones que compiten por lo mismo.
La respuesta fue un ejercicio práctico: diseñar y validar el modelo de una incubadora de startups Web3, enfocada en educación y acompañamiento, antes de construir cualquier producto.
Validar antes de construir: por qué importa
Al inicio, las ideas buenas y malas se ven exactamente igual.
Seguir avanzando sin diferenciarlas suele terminar en productos que nadie necesita.
Por eso, antes de invertir tiempo y recursos en desarrollar una solución, el primer paso es validar. Validar reduce riesgos, ordena decisiones y obliga a contrastar supuestos con la realidad.
Paso 1: organizar el modelo de negocio
Un modelo de negocio describe cómo una empresa crea, entrega y captura valor. Para estructurar esa base, utilizamos el Business Model Canvas.
Esta herramienta permite observar el negocio de forma integral y responder tres preguntas fundamentales:
- ¿resuelve una necesidad real?,
- ¿es técnicamente posible?,
- ¿es económicamente viable?

En esta etapa no buscamos certezas, sino hipótesis claras. El canvas nos ayudó a identificar qué supuestos necesitábamos poner a prueba para avanzar con criterio.
Paso 2: priorizar lo que realmente importa
No todas las hipótesis tienen el mismo peso. Algunas, si se demuestran falsas, invalidan por completo el modelo.
Por eso, el segundo paso fue priorizar. Usamos una matriz que cruza dos variables: relevancia e incertidumbre. Así identificamos qué supuestos debían validarse primero para reducir el mayor riesgo posible.

Paso 3: experimentar para aprender rápido
La experimentación es la fase donde la teoría se encuentra con la realidad. Se trata de diseñar pruebas controladas que permitan aprender rápido, con bajo costo y sin construir producto.
En LABITCONF realizamos cuatro experimentos para validar nuestra idea de incubadora Web3.
Experimento 1: encuesta a asistentes
Usamos encuestas rápidas para recolectar datos cuantitativos directamente en el stand.
Los resultados fueron contundentes: una gran parte de los emprendedores Web3 reconocía necesitar apoyo externo para validar o consolidar sus ideas. Incluso quienes aún no habían emprendido mostraron interés en acceder a contenidos y formación pagos.
Además, tanto emprendedores como no emprendedores coincidieron en el valor de una incubadora que ofreciera asesoramiento técnico, soporte legal y contable, acceso a financiamiento y red de contactos.
La mayoría afirmó estar dispuesta a pagar por ese acompañamiento, ya sea con equity o mediante acuerdos posteriores.
Experimento 2: entrevistas en profundidad
Las entrevistas cualitativas nos permitieron profundizar en motivaciones y frenos.
Los emprendedores coincidieron en varios puntos:
- necesitan apoyo experto,
- valoran la participación de referentes de la industria
- encuentran dispersa la información para crear y escalar negocios Web3.
También quedó claro que la formación especializada sí es necesaria, siempre que no comprometa financieramente a la startup en etapas tempranas.
Experimento 3: votación rápida
La votación con stickers nos permitió captar preferencias de forma masiva y visual.
Los resultados confirmaron tres hipótesis clave:
- las personas con conocimientos en blockchain prefieren proyectos relacionados con esa tecnología,
- el acceso a información clara sobre Web3 es limitado,
- y un programa de incubación con apoyo integral resulta altamente atractivo.

Experimento 4: inscripción espontánea
Finalmente, diseñamos un experimento de acción real: un QR con llamado a inscribirse.
Ocho personas se registraron de forma proactiva. No es un número masivo, pero sí suficiente para validar algo crucial: hay early adopters dispuestos a avanzar, lo que abre la puerta a seguir iterando el modelo con feedback real.

Lo que validamos en solo dos días
Sin escribir una sola línea de código, logramos validar puntos clave del modelo de negocio: hay deseo, hay disposición a pagar y hay un problema real que resolver.
La incubadora Web3 con foco educativo demostró ser viable y deseada, al menos en esta primera etapa. Más importante aún: redujimos riesgos y aprendimos directamente del segmento al que queríamos servir.
El trabajo recién empieza
Estos aprendizajes son el punto de partida, no la meta.
Ahora el desafío es refinar la propuesta, profundizar validaciones y escalar con foco en las necesidades reales de los emprendedores Web3.
Construir negocios sólidos en este ecosistema no se trata de correr detrás de la última tecnología, sino de diseñar con criterio, validar temprano y aprender rápido.
Para entender mejor cómo validar negocios Web3 antes de construir
Cuando se habla de Web3 y modelos de negocio, suelen aparecer algunas dudas recurrentes. Estas son las más comunes.
¿Por qué tantos proyectos Web3 fracasan?
Porque se enfocan en la tecnología sin validar si existe una necesidad real o un modelo económico sostenible.
¿Es posible validar una idea sin desarrollar producto?
Sí. Experimentos, encuestas, entrevistas y acciones concretas permiten reducir incertidumbre antes de invertir en desarrollo.
¿La educación es clave en Web3?
Sí. El ecosistema aún presenta barreras de comprensión que abren oportunidades para modelos educativos y de acompañamiento.
¿Una incubadora Web3 tiene sentido hoy?
Cuando está enfocada en negocio, educación y validación temprana, puede ser una herramienta clave para reducir fracasos y mejorar la calidad de los proyectos.






