Tu próximo envase va a tener un QR obligatorio.
Por ley, tu próximo envase va a llevar un código QR. Por la misma ley, ese código no puede decir nada de marketing.
La Disposición 2891/2026 de ANMAT lo deja claro: el QR solo puede llevar al prospecto vigente, autorizado tal cual lo aprobó la autoridad regulatoria. Ni una coma de contenido propio, ni un mensaje de marca, ni una promesa de producto. En ese sentido, es un canal cerrado.
Pero ahí vimos algo importante que te puede hacer destacar: si bien parece un problema, tiene una gran oportunidad detrás para marketing.
Marca no es solo lo que una empresa dice, también es cómo se siente todo lo que esa empresa decide mostrar. Una etiqueta legible, un empaque bien diseñado, un mostrador de farmacia ordenado: nada de eso "dice" algo sobre el producto, y sin embargo construye (o destruye) confianza todo el tiempo.
El QR del prospecto funciona exactamente igual. El texto es el aprobado por ANMAT. La experiencia de leerlo es decisión de cada laboratorio.
En España, donde existe un piloto de prospecto electrónico desde 2022, un estudio de la OCU mostró que el 78% de los pacientes seguía prefiriendo el papel. Eso no prueba que la tecnología falle. Prueba que, hasta ahora, lo digital no logró replicar la sensación de cuidado que daba tener el prospecto en la mano.
Ese vacío es exactamente el espacio que una marca puede ocupar: no compitiendo por decir algo distinto a lo que dice ANMAT, sino por lograr que la experiencia del paciente se sienta mejor que el papel.
Entonces, dónde podés destacar?
En la tipografía, la jerarquía y la navegación del prospecto digital: no es lo mismo un PDF escaneado e ilegible que una interfaz pensada para leerse en un celular.
En la accesibilidad real: texto que se puede ampliar, opción de escuchar el contenido, información disponible en más de un idioma, etc.
Aunque el contenido sea neutro, la pantalla, los colores, la identidad visual del portal donde se accede a ese contenido, pueden ser claramente parte de la marca del producto y la farmacéutica.
En el contenido que lo puede acompañar: como un video educativo sobre el uso correcto de un dispositivo de aplicación o la correcta dosificación y administración.
Todo esto no es información promocional, es soporte al tratamiento, y puede convivir conectado a esa experiencia sin pisar la restricción de ANMAT.
Si querés convertir una obligación de compliance en el primer punto de contacto digital entre tu producto y cada persona que lo compra, agendanos 30 minutos.